El infierno detrás de Crash Bandicoot: el fundador de Naughty Dog revela el pésimo trato que sufrieron en los 90

12/06/2026·Millennials.ar
El infierno detrás de Crash Bandicoot: el fundador de Naughty Dog revela el pésimo trato que sufrieron en los 90

Para la generación que creció jugando en la primera PlayStation, Crash Bandicoot se consolidó de inmediato como el marsupial icónico y la mascota extraoficial de Sony frente a gigantes como Mario y Sonic. Sin embargo, la realidad comercial detrás de su desarrollo era mucho más compleja: la marca pertenecía originalmente a Universal Interactive Studios debido a un contrato de tres juegos firmado de forma temprana. En las últimas horas, Jason Rubin, cofundador de Naughty Dog, rompió el silencio sobre aquella etapa de finales de los noventa, describiendo la relación con la distribuidora como un verdadero calvario técnico y humano.

En una reciente entrevista en profundidad, Rubin reveló las extremas condiciones en las que el equipo tuvo que programar obras maestras de los 32 bits como "Crash Team Racing". Las oficinas del estudio estaban ubicadas en el piso 34 de un edificio corporativo de Universal, donde la administración apagaba el sistema de aire acondicionado central puntualmente a las seis de la tarde. Debido a que las jornadas de trabajo de Naughty Dog se extendían habitualmente hasta las cuatro de la mañana, la temperatura en pleno verano superaba con creces los 40 grados, provocando que los servidores se apagaran por sobrecalentamiento. Para evitar que las computadoras colapsaran y poder terminar el juego, los desarrolladores debían ingresar ventiladores y bloques de hielo por su cuenta.

Más allá de los inconvenientes logísticos, el directivo detalló que la convivencia interna llegó a niveles de hostilidad alarmantes, incluyendo episodios donde personal de Universal colocó blancos con impactos de balas reales en las paredes del estudio a modo de intimidación velada hacia los fundadores. Según el análisis de Rubin, este pésimo trato respondía a que los ejecutivos de la distribuidora se habían dado cuenta de que no aportaban ningún valor creativo al éxito masivo de Crash, limitándose únicamente a poseer los derechos legales de la licencia.

La tensa situación obligó a Naughty Dog a tomar la difícil decisión de despedirse de su personaje insignia tras el lanzamiento de su exitoso juego de carreras, una transición que fue respaldada por Sony para facilitar un desenlace ordenado. A pesar del dolor que significó abandonar la franquicia en su momento más alto, Rubin concluyó que alejarse de Universal fue el paso necesario para el crecimiento definitivo del estudio, dejando al descubierto una de las facetas menos conocidas y más complejas de la era dorada de la quinta generación de consolas.

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